Drogas Sagradas
Teonanácatl, Peyótl, Ayahuasca (yahé), San Pedro, Cohoba, Coca, Semillas de la Virgen, también los hongos mesoamericanos, el pulque y la chicha y la amanita muscaria europea, el haoma iranio, el amrita védico, el soma hindú, el cornezuelo de la espiga o del pan de centeno, floripondio americano y otras campánulas, las morning glorys europeas (datura), el aqua vitae, el vino grecorromano (ambrosía) y cristiano, etc. Todas estas substancias naturales han formado parte de las costumbres unánimes de los pueblos, siendo utilizadas ritualmente para el Conocimiento de otras realidades. Vilca (o Huilca) llaman los aborígenes peruanos a las plantas sagradas (alucinógenas). Con este nombre se designa también a lo sagrado tanto como a lo maléfico o endemoniado. Y se ha buscado por su ingestión el acercamiento a la deidad en general o a diversos númenes en particular. Muchas veces en sí la propia substancia es tomada como el dios mismo. Son por lo tanto agentes de la relación y comunicación entre cielo y tierra, tal cual la invocación, el yoga, o cualquier otra forma que promueva o establezca el Conocimiento. A nivel popular estas ingestas se denominan viajes, lo cual no deja de tener significado. Su uso excesivo puede, incluso, invertir su significado. → Vehículo → Mensajes.

Planta del Peyótl en distintas épocas de su desarrollo

Licor sagrado. Códice Magliabecchi, pág. 169